Eduardo Guervós, Manager de Camilo Sesto: “Una cosa es artista vendible y otra cosa es artista que se vende”

Eduardo Guervós es uno de los mejores managers conocidos en la Industria musical española, tanto nacional como internacional. Ha trabajado con artistas como Camilo Sesto, Queen, Julio Iglesias, Los Chichos, Mocedades, Los Módulos, Los Brincos, entre otros.

Nos encontramos tras bambalinas junto a Eduardo, a pocos minutos de dar inicio el show de Sergio Dalma. Eduardo solo vino por un tema puntual de negocios y nosotros aprovechamos su rápida pasada por Chile para hacerle algunas preguntas.

 

 

 

Eduardo, cuéntanos. ¿Qué te llevó a ser Manager?

Mira, yo empecé hace 46 años en el mundo del espectáculo cantando, pero hubo un momento en el que dije, esto me gusta, pero tiene que haber otra cosa que me guste más que cantar. Yo quería dirigir a quien canta, entonces vamos a intentarlo desde el otro lado. Yo tenía 21 años cuando decidí dedicarme a esto, justo en ese momento tuve la gran suerte de que se dieron 2 casualidades, por un lado había un grupo en España, uno de los que mejor han sonado en la historia de la música española, se llaman Los Módulos, ocurre que me ofrecieron ser manager de ellos, pero yo ni entendía de qué va esto, solo conocía a uno de ellos, quien había sido compañero mío de clases y se trataba de un grupo muy importante. Entonces yo dije -Pero bueno, me dais una responsabilidad tremenda.- Y ellos me dicen. -Tienes que empezar por algo y mejor con nosotros que con nadie.- Y así fue como empecé a ser manager.

Luego, 4 meses después vino otra cosa, ocurre que yo tenía un hermano que estaba de inmigrante en Suiza y el Presidente de la Asociación de los Club Españoles de los Inmigrantes me ofreció llevar artistas españoles a los inmigrantes que vivían allá y me encontré con una responsabilidad tremenda, como decimos en España, un marrón. En esa época yo tenía mi grupo, que tenía que sacarlo con muchas dificultades, porque no estaba preparado y encima llevar a los artistas importantes a Suiza. Que como dato curioso te diré que la primera vez que Julio Iglesias salió de España a cantar, cantó en el Teatro Bonbolier de Ginebra y lo llevé yo, esa fue su primera gala en el extranjero.

Con toda tu experiencia. ¿Qué nos puedes decir hoy sobre este negocio?

Te puedo decir que para llevar este negocio, debes tener valentía y decisión; eso añadido a que te guste, con eso ya se hace muy fácil. En todo caso, yo tuve la suerte de empezar muy bien, en vez de empezar de a poco, empecé desde muy arriba y con mucha responsabilidad.

Ahora, no sé si es por lo cabezota que soy o por las necesidades económicas de aquella época que se pasaba en España, lo que me hizo espabilar y además me gustó desde el principio. Venga tío que tengo 71 años y sigo.

¿Cómo es trabajar con Camilo Sesto, día a día y durante las giras también? Giras que por cierto siguen siendo muy exitosas, llenando arenas y teatros.

Si bueno, quien lo llena es el artista, no los managers, pero trabajar con Camilo Sesto como con todos los grandes es bastante más fácil que trabajar con los pequeños, pues son gente muy profesional.

Lo que hay que tener claro es que esta es una labor de equipo, aquí todos somos necesarios, tan importante puede ser un guitarrista, como el técnico de sonido, porque si no te enchufan la guitarra, tú no tocas. Luego está la habilidad y el querer trabajar para mantener un artista, lo cual tampoco es fácil.

Tienes que saber convencer al artista, de que este disco no se hace y que vamos a hacer esto otro. De por sí, cuando el artista llega a un nivel en que ya no quiere grabar ni hacer nada, entonces es necesario entregarle un poquitín de ego y el artista vuelve a ser grande, porque siempre fue grande, pero necesita ese empuje para volver a ser.

En el caso de Camilo Sesto, él colabora mucho, pero hay momentos en que tú a Camilo le hablas de una gira y él te dice -No, que ya hice el año pasado la última.- Y luego le vas convenciendo de que debe de hacerla, esa es mi labor, pero hay que largárselo todo muy dosificado, decirle que en Chile hace un tiempo maravilloso, hacer que él se sienta arropado y que le despierten las ganas. Esos son los pequeños truquillos.

¿Cuál es el momento más difícil que te ha tocado vivir como manager y cómo lo superaste?

Uy! Es que son tantas, pero yo te voy a contar una anécdota, esto fue hace muchos años. Yo trabajaba con un cantante que se llamaba Emilio José, quien se había ido a vivir a Miami. Nosotros teníamos que hacer un concierto en San Juan de Puerto Rico, para el día de los padres, 19 de marzo. Entonces, Emilio me llama el 18 de febrero y me dice. -Estoy en el Aeropuerto, en qué hotel voy.- Entonces yo le digo. -Pero qué haces en Puerto Rico.- A lo que  me contesta  -¿No que trabajo mañana?-  Entonces le digo. -¡Coño, que es el mes que viene, cómo puedes ir a un concierto un mes antes! Entonces me dice. -Para que veas que soy serio y que no fallo nunca.-

La cosa es que este venía con el billete de llegada, pero sin dinero para volver, confiado que yo lo iría a buscar al Aeropuerto. Entonces tuve que llamar a la empresaria que lo contrataba, Mariluz, a quien le cuento que este tío está en el Aeropuerto. La cosa que ella tuvo que ir para allá y comprarle un billete para que se pudiera volver a Miami.

Cómo pasó esto, bueno, Emilio por su lado pensaba que había pasado algo raro, porque no le mandaban el billete ni le decían en qué hotel iba, pero de igual manera viajó pensando que le tocaba trabajar el 19 de febrero. Así que se vino con fe ciega.

Con Mariluz yo ya había trabajado otras veces, es gente de confianza, había hecho giras con ella, cuando llevaba yo a Mocedades. Todavía nos reímos de aquella vez, porque al cabo de unos años, hizo una mala faena ese mismo artista con la misma empresaria y luego me decía ella, maldita la hora que le pagué el viaje de vuelta.

Otra anécdota, la primera vez que actuó Queen en España, yo hice lo de la Plaza de Toros de Barcelona e invertí lo poco que no tenía, ayudado por la Banca Catalana. Entonces había un vino portugués muy especial,  el cual lo quería el señor Freddy Mercury y cuando yo vi por primera vez el contrato dije. -¡Joder, lo que va a costar este vino, madre mía!-

En cosa de dos horas vendieron 19.000 entradas y yo tenía un amigo muy cerca de la frontera con Portugal y le dije vente, que necesito dos botellas de este vino concreto, esto fue hace 40 años y cada botella costaba 2.000 pesetas, era un dineral, serían unos 200 euros cada una.

En esa época no teníamos móviles, nada, todo por teléfono fijo, entonces me dice, cada botella vale tal precio. Yo pensé. -¡Joder! Si ya vendí todas las entradas y si este tío bebe este vino, debe ser muy bueno.- así que le dije a mi amigo. -Compra una caja, que el resto me lo voy a beber yo.-  Este vino solamente se vendía en Portugal, por esos años yo tenía una discoteca en Madrid, con lo cual tenía proveedores de alcohol y todo eso, pero ese vino nadie me lo podía encontrar. Finalmente lo probé y estaba realmente muy bueno y desde entonces no lo he vuelto a probar.

El mercado musical es diferente a lo que era hace 30 años, la televisión y la radio, han perdido fuerza, las multinacionales ya no tienen el poder de antes, en cambio el streaming se hace cada vez más importante. ¿En base a lo anterior, cuál crees tú, debiera ser el camino que tendría que recorrer un artista para volverse exitoso y masivo actualmente?

Mira, no me gusta decir que tiempos pasados fueron mejores, pero en este caso puntual sí.

Las carreras musicales que se siguen hoy, no valen nada, son efímeras, en todos los aspectos. Primero, la riqueza musical no existe, no hay talentos. De vez en cuando sale algún cerebrito, pero el resto nada.

Yo opino que la música se acabó cuando se electrificó, cuando es una máquina la que te hace la canción, ahí se acabó la calidad y la riqueza musical. Prueba en tu casa escuchar un vinilo con unos auriculares y luego escucha lo mismo en CD, no tienen nada que ver, porque antes, para grabar un disco, los metales, las cuerdas, todo se grababa en bloque, ahí no podía haber un fallo, era el factor humano, la pulsación que le da alguien a una trompeta, eso no puede hacerlo una máquina. Si había un fallo en la grabación, había que volver otra vez para atrás con la bobina de 7 y medio, lo cual era un lío, así que había mucha dedicación y trabajo detrás de una grabación, creo que eso se ha perdido.

Las plataformas digitales son buenas para algunas cosas, pero para otras no. Por ejemplo, ahora un artista te sale en 4 días, son tan rápidas las formas de comunicación moderna, que en 4 días han hecho un artista, o sea, han hecho una canción conocida de un individuo conocido y la han repartido digitalmente por todo el mundo, pero eso no es una carrera musical. Te pongo como ejemplo a Camilo Sesto, él empezó con un disco y no pasó nada, pero cuando grabó su segundo disco “Algo de mí”, ahí comenzó a irle bien, porque la carrera de un artista a partir de su segundo o tercer disco que tú grabes y que la gente te acepte y te siga, ahí recién es cuando tú ya empiezas a caminar para ser un artista.

Esto es por una razón, porque cuando llegas al tercer disco, ya tienes 30 canciones que has grabado y ha escuchado la gente en la radio u otro medio, con lo cual tienes un repertorio considerable para ofrecer al público en alguna presentación.

Ahora, el artista que se ha dado con una canción, va a venir a un estadio, va a tocar esa canción y después de esa. ¿Qué va a cantar, solo covers? En otros tiempos, los artistas no hacían giras hasta no tener 3 o 4 discos en el mercado.

Entonces, desde tu punto de vista, lo ideal sería volver a hacer las cosas como se hacían antaño, que los artistas se dediquen más, hagan más discos, estudien más, etc.

Lamentablemente, esto no tiene vuelta atrás. Por ejemplo, hoy tienes un señor, no voy a citar nombres, que le grabas una canción, que suena, que es una maravilla y le haces un video y lo metes a las redes y en 10 minutos haces la promoción y ya está, eso antes te costaba una trabajo de dos años, donde el artista recorría de norte a sur y Centroamérica, dando la cara, adquiriendo experiencia, formándose como artista, pero con lo que ocurre ahora, el artista no está curtido, ni está preparado para salir al mercado con un disco.

Si pudieras cambiar las cosas. ¿Cómo lo harías?

No podría cambiar las cosas, ahora todos tienen ordenadores y tablets, quieren todo rápido y se aburren al momento. Antes no había la cantidad de radios y toca discos que existen hoy. Por ejemplo, yo trabajo con los Chichos, ellos han vendido 30 millones de discos en España, pero ellos fueron poquito a poco, ganando experiencia. Lo de ahora, ya no se puede parar.

Dentro de este mismo contexto. ¿Cómo ves las cosas hoy en día? ¿Qué debiera tener un artista para que tú te decidas a trabajar con él?

Debe tener talento y seriedad, o sea, yo sería el tío más feliz si trabajara con Elton John, porque para mí es un músico que tiene todos los ingredientes que se necesitan y te aseguro que dentro de 100 años va a seguir haciendo canciones y te digo que el “Despacito”, dentro de 15 años nadie va a saber quién coño cantaba eso, pero de Elton John si, así como de otros músicos de su misma calidad.

Bueno, otra cosa importante que debe tener el artista, es alguien de confianza a su lado, eso es muy importante. La unión artista y manager debe ser como un matrimonio, pero bien avenido, con las broncas normales de un matrimonio. Las broncas de los matrimonios normales se arreglan en la cama y nosotros nos arreglamos con los artistas, después de un concierto.

¿Qué características posee un artista vendible y qué lo separa de uno que no lo es?

Una cosa es artista vendible y otra cosa es artista que se vende, hoy es todo puro marketing y yo te puedo decir, voy a decir una burrada, Dios me perdone, pero si Enrique Iglesias canta, puede cantar cualquiera. Entonces, eso no es talento, eso es que lo han vendido, pero no es que sea vendible. ¿Se entiende la diferencia?

Eso es un marketing que lo sujetan en base a vender a este señor, aunque no sea vendible, entonces, una vez que se cae el marketing, se cae el ídolo.

La industria musical española, ha logrado generar recambio de artistas y crear nuevas camadas igual de exitosas que las anteriores, época tras época. ¿Cuál crees tú que es la clave para que eso ocurra y el éxito que tiene?

No hay una clave, ni es por políticas del país. La verdad es que se trata de gente que sale con talento, por ejemplo, el caso de David Bisbal, quien comenzó con 14 años cantando en orquestas, con lo cual ese señor, cuando le ha llegado el éxito a los 23 años, ya tenía 200.000 kilómetros corridos y actuaciones desde las 10 de la noche, hasta las 7 de la madrugada, o sea, no le ha venido del cielo todo llovido, para nada.

Te pongo otro ejemplo, el caso de Pablo Alborán, él es de los pocos artistas que está siguiendo la carrera como se hacía antiguamente, lo ha hecho despacito, está visitando todos los países del norte, sur y Centroamérica, pero lleva 4 años en esto. Va entrando de a poco, no tiene grandes prisas. Es uno de los pocos casos de última generación, que se ha hecho una carrera muy bien fraguada, muy bien hecha.

¿Cómo ves a las nuevas generaciones de músicos y consumidores de música? Por ejemplo el caso de los más jóvenes.

Mira, la juventud en general, no solo en España, ha cambiado el concepto de lo que es la música, tienen los oídos bastante taponados. Por ejemplo, hace 30 años, este mismo show del Monticello le poníamos un equipo de sonido de 1.000 vatios y se oía perfectamente, pero ahora te faltan 40.000 vatios, están sordos, porque la música que oyen es máquina y no es buena.

Un músico de ahora necesita un monitor de 1.000 vatios solo para él y encima se quejan de que no se oye. El músico actual lo único que ha aprendido dentro de su sordera musical, es a darle caña (volumen). Por ejemplo, es lo mismo que ir a un restaurante donde todo el mundo va subiendo el volumen de su voz y al final todos gritan y nadie se entera. Lo importante no es el volumen de la guitarra, sino matizar y no hace falta tanto volumen para eso.

Entonces el guitarrista sube su volumen, luego el tecladista y viene el bajista y dice, a bueno, yo también le subo y después tienes un pitoste (boche). Entonces la gente joven lo exige y lo que quieren es caña (volumen).

¿Qué les dirías a los músicos para que exista más confianza y se pueda armar un equipo al momento de trabajar con el manager?

Mira yo tengo muchos años en esta profesión y he manejado muchos artistas nacionales e internacionales y como manager te digo, realmente tienen motivos para desconfiar. Lamentablemente hay managers que no son de corazón, ni de profesión, son de ocasión, solo van para ganar todo en el menor tiempo posible.

El mismo ejemplo que te pongo del artista que se tiene que formar paso a paso, para el manager es lo mismo, él tiene que ir en acorde con ese artista. Si ese artista cobra hoy 10.000 dólares y a ti te pertenecen 2.000 dólares que es el 20 por ciento, el porcentaje oficial, si tú te conformas con 2.000 dólares y cuidas a ese artista, después ese artista va a cobrar 100.000 dólares y tú cobrarás 20.000, pero lo que no puedes hacer es querer adelantarte al tiempo y pretender llevarte más de lo que te pertenece. Esos managers no quieren a la profesión, ni se quieren a sí mismos, porque creen que es un negocio fácil para hacer dinero rápido, pero esto no es así. Lo cierto es que el negocio mueve mucho dinero, pero el artista y el manager tienen que hacer una carrera juntos, son un matrimonio, que en un principio partirán con algo pequeño y luego irán creciendo.

Lo más importante, a parte de la confianza, es que en un manager debe haber astucia y la capacidad de ver un negocio donde no exista, aunque no siempre acierte.

A mí dame el artista que quieras y yo en dos horas te digo si trabajaría con él o no.

¿En qué te fijas tú para trabajar con el artista?

Lo primero que busco es ambición, si no tiene ambición, entonces lo de los 2.000 dólares los voy a cobrar toda la vida. Si no tiene ambición, no subo yo tampoco, entonces no me interesa. Debe ser ambicioso, serio y profesional.

 

 

 

 

 

 

 

Entrevista por Creandovisión Producciones Ltda.

 

 

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